En el siglo XIX, antes de que cualquier científico lo consiguiera, Annie Besant y Charles Leadbeater afirmaron haber visto un átomo. Fue Leadbeater el que escribió un libro en 1909 titulado Química oculta, donde describía exhaustivamente y con gran precisión el aspecto de átomos individuales de diversos elementos que se le aparecieron al propio autor y, más tarde, a Besant. Al parecer, para ver estos átomos no emplearon un microscopio sino el “tercer ojo de la clarividencia.
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